martes, 17 de noviembre de 2015

Desafío de los 30 Días - Día 17

"En la pregunta anterior definiste al avatar que serías si fueses un personaje de Highdell. Y como todo buen personaje en un mundo de fantasía medieval, necesitas una némesis que te haga sombra, que te ponga al límite, y que responda a cualquier acción que realices con otra como respuesta. ¿Quién sería tu némesis? ¿Por qué?"

http://trasgotauro.com/2015/10/30/el-desafio-de-los-30-dias-3a-ed-participantes-y-una-modificacion/

Thera, Suma Sacerdotisa de Takkerna

Thera es una mujer ya mayor, entrada en la cincuentena, de pelo y ojos grisáceos, ceño fruncido y cuerpo menudo. Es una persona muy inteligente y taimada.

Ha alcanzado su posición mediante el trabajo duro, ayudada por su gran habilidad política y la ausencia de escrúpulos a la hora de manipular y mentir.


Aunque el pueblo la venera como a una persona santa por su posición, la verdad es que es poco devota, creyendo más en el valor de sus propias acciones que en las de las divinidades. Realista.

Es una mujer que ha sabido forjar poderosas alianzas con personajes claves de la economía y la aristocracia, incluso en momentos en los que dichos personajes todavía no tenían la importancia que luego adquirieron, demostrando así el buen ojo de la Suma Sacerdotisa. Muchos de ellos le deben su posición actual. Es, por derecho propio antes que por su posición, una de los principales miembros de la Secta Negra.

Además de toda su influencia y contactos, Thera es una avezada hechicera, capaz de contactar con entidades más alla de este mundo, e incluso comunicarse en sueños con la poderosa Elennia. Sin embargo, cada vez teme más usar sus cualidades arcanas, ya que consumen las pocas energías que quedan en su menguante cuerpo, y teme quedarse sin tiempo antes de encontrar una manera de trascender su mortalidad.

Siempre ha sabido quitar de su camino a sus potenciales enemigos, la mayor parte de las veces sin involucrarse personalmente. Es por esto por lo que decidió que el Oráculo de la Piedra Serpentina decidiera que Zora debía ser una Errante de Takkerna, esperando así menguar su fama alejándola de la ciudad, además de la posibilidad de que pereciese en el camino. Pero sus planes se han visto frustrados. La joven ha pasado varios años en el camino, en donde ha ganado una enorme reputación como resolvedora de entuertos y eliminadora de monstruos y aberraciones.

Ahora ha vuelto a la ciudad envuelta en una aureola de santidad, y muchos, dentro del Templo, la ven como la mejor Suma Sacerdotisa que podría llegar en estos tiempos oscuros.

Eso tiene que terminar ya.

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