miércoles, 24 de noviembre de 2010

Elfos de Golarion

 Los elfos de Golarion se dividen en dos grupos mayoritarios, los que partieron hacia Sovyrian antes de la Caída, y los que se quedaron. A los que marcharon se les denomina normalmente Elfos Altos. Los que se quedaron, se dividen en varios grupos, los Elfos Grises son los que habitan en los restos de lo que fue el continente de Azlant, los Elfos Salvajes son aquellos que se refugiaron en lo más profundo de las selvas, y los Elfos Oscuros son los que decidieron refugiarse bajo tierra.
Los elfos son criaturas humanoides de aspecto frágil, algo más bajos de media que los humanos, facciones afiladas, algo aniñadas para los estándares humanos, y ojos casi carentes de pupila, casi únicamente iris. Tienen el pelo largo, fino y liso. Tienen la característica de que no duermen nunca, aunque necesitan meditar durante unas horas al día para poder descansar su mente, sufriendo por la carencia de dicha meditación como un humano por la carencia de sueño.
Sus hogares están perfectamente integrados en su entorno, sea este cual sea, utilizando los recursos naturales sin expoliarlos, empleando sus elevadas artes arcanas para modelar sus casas y recintos. Son lugares llenos de armonía, en los que tanto las residencias como los elementos naturales se funden sin brechas, creando un continuo. Esto hace que aquellos que no están acostumbrados a esos lugares a veces tarden en darse cuenta del lugar en el que están.
La alimentación de los elfos se basa en productos recolectados en su entorno, y que raramente son domesticados o cultivados, aunque se pueden poner las bases para mejorar la proliferación de ciertas especies, o lanzando semillas en un cierto espacio, pero siempre son versiones naturales, no seleccionadas, y se esmeran mucho en mantener el equilibrio entre el consumo y las posibilidades de recursos. Por esto es por lo que los asentamientos élficos son en su gran mayoría pequeños y dispersos, posibilitando así que el territorio controlado pueda mantener a un cierto número de individuos.
Dada la naturaleza caótica e individualista de los elfos, sus asentamientos no suelen tener unos dirigentes estrictos, sino que suelen ser lugares en los que existen asambleas o consejos que deciden las cosas que atañen al grupo, pero que otorgan una libertad amplia para el ejercicio de la individualidad. Hay ciertas reglas que deben mantenerse para la supervivencia del grupo, pero respetando esas laxas limitaciones, un miembro de la sociedad élfica puede elegir como vivir su vida como mejor le parezca. Esto llama la atención de los miembros de otras razas, las cuales muchas veces no entienden como puede mantenerse una sociedad con tan pocas reglas, pero es que no comprenden la mentalidad élfica y su compromiso hacia la vida, su grupo y la libertad. Para un elfo el respeto es la virtud principal, respeto hacia la libertad de los demás y la suya, pero también respeto hacia el grupo como ente. La colaboración con los demás, la solidaridad y el sacrificio para obtener el bien común son características de la sociedad élfica, y está tan ligada a su mentalidad que no necesitan imponer leyes para conseguirlas. Se espera de todos los miembros de un grupo que protejan a sus miembros, y como es lo habitual no es necesario obligar a sus miembros, y si alguien no lo hace, se respeta su decisión. La posición dentro de la sociedad élfica viene dado por el respeto que los demás miembros sienten hacia sus individuos, el renombre que estos se han ganado a través de las hazañas, la sabiduría o sus habilidades. Todo esto no quiere decir que en la sociedad élfica no exista la propiedad privada ni los problemas. La propiedad privada se suele conseguir a través del trabajo propio, no a base de quitárselo a otros miembros, o través de la herencia, que suele dividirse equitativamente entre todos los herederos. Para resolver los problemas existen los miembros del Consejo, auténticos jueces dentro de la sociedad élfica, y que son elegidos por todos los miembros adultos de la sociedad. No suele haber moneda en las sociedades élficas, sino que se trabaja en torno al trueque de bienes y servicios. Además, cada miembro de la sociedad suele dedicar tiempo a las tareas grupales, como la defensa, la mejora del asentamiento, la obtención de alimentos, etc. Los recolectores consiguen alimentos para todos, los artesanos proveen al asentamiento de bienes de comercio con los que obtener aquellos productos que no tienen, los magos protegen el asentamiento con defensas y alarmas mágicas, los sacerdotes sanan a los heridos, etc. Es una sociedad muy complicada, con muchos niveles de relaciones sociales, deberes y derechos, con una amplia libertad personal y una mayor responsabilidad hacia el grupo. El bien común prima por encima del bien de la comunidad y este por encima del bien personal. Pero cada uno es responsable de sus actos, y se espera de él que ejerza dichas responsabilidades. Si no es así puede ser expulsado de su comunidad porque el grupo considere que es un miembro que genera más mal que bien al grupo. Cuando esto pasa, se ofrece al miembro expulsado la posibilidad de reparar su falta trabajando en pro del bien grupal. No es una sociedad que imponga castigos restrictivos o mortales, normalmente, sino que se busca que se resarce al grupo o al individuo del mal causado, y cuando este no puede repararse, entonces se da la posibilidad al penado para que se sacrifique por el bien común, y si supera su castigo, entonces tendrá derecho a regresar a su comunidad y se le reintegraran todos sus bienes. Este es el origen de los Inmortales, elfos castigados por sus comunidades por grandes delitos y que tienen la posibilidad de reparar el daño causado sacrificándose luchando contra los mayores peligros que rodean al mundo élfico, como la guerra sucia contra los elfos oscuros.
La única excepción dentro de la igualitaria sociedad élfica es la monarquía de Kyonin. La reina de Kyonin es a todos los efectos, la reina de todos los elfos, pero su papel y autoridad son meramente representativos, debiendo obedecer al Gran Consejo, el cual puede, en ciertos casos, retirar la corona de una persona y dándosela a otra que consideren más apropiada, algo, dicho sea de paso, que nunca ha ocurrido.

Las Mascaras

Las mascaras es una antiquísima tradición de los elfos. Perdida cuando marcharon a Sovyrian, fue mantenida por los grupos que quedaron atrás, y recuperada en parte a la vuelta. Se trata de que a través del uso de una mascara, el individuo puede cambiar en cierta medida su personalidad, para llevar a cabo una determinada actividad. Se utilizan especialmente en los rituales, en los cuales ciertas mascaras tienen que llevar a cabo ciertos papeles, pero también se emplean en la guerra, como medio de intimidación y de obtención del apoyo de los espíritus de los antecesores. Hay ciertas máscaras con un gran poder. Son mascaras que han estado circulando durante generaciones, y tienen tal personalidad propia que ciertamente modifican la personalidad de su portador. A esos portadores se les llama Mascarenos, y son muy respetados, porque en ellos se reencarna un poco de la personalidad y conocimientos de aquellos que llevaron dicha mascara con anterioridad.
Casi todos los elfos o familias poseen mascaras propias, pero la mayoría no las emplean habitualmente. Los Mascarenos si que las emplean habitualmente, a veces constantemente, y ciertos cargos, como los religiosos o los miembros de los consejos, las emplean durante los actos públicos en los que tienen que tomar parte. En las sociedades de los elfos grises, los elfos salvajes y los elfos oscuros, está tradición es mucho más habitual.

Las Comunidades Élficas

Las comunidades élficas destacan por su falta de planificación urbanística. Aquellos que quieres pasar un tiempo corto en un lugar dado, o bien buscan refugio en alguna de las casas ya existentes (la hospitalidad es una de las tradiciones más sagradas entre los elfos), o bien montan un pequeño refugio temporal (una tienda o una hamaca entre las ramas de los árboles). Aquellos que desean quedarse en una comunidad, deben pasar por la aprobación de la asamblea, en la cual todos pueden hablar indicando los pros y las contras, delante del propio interesado (no entienden mucho de lo políticamente correcto). Después, la votación, y si es positiva, al recién llegado se le agasaja como nuevo miembro de la comunidad, adquiere todos los derechos y deberes de los miembros, y puede elegir cualquier lugar para establecerse y construirse una morada permanente. Al no haber propiedad privada de la tierra entre los elfos, puede ser cualquier sitio que no este ocupado, ya sea una morada vacía o un terreno libre. La comunidad le ayudará en todo lo posible a construir su nueva morada.
 No existe la acuñación de moneda entre los elfos, los cuales dedican sus metales preciosos a la fabricación de joyas. Entre ellos suelen usar el trueque, prestándose servicios y bienes. El regateo es un arte para los elfos, aunque no lo hacen tanto por avaricia como por establecer términos justos. Un elfo que reduce lo que otro le ofrece por algo, es visto como un individuo justo y sabio, el cual no quiere más que aquello que se merece. A los extranjeros se les cobra un poco más y normalmente se les acepta moneda, porque no se confía en que vayan a quedarse tanto tiempo como para compensar una “puja amable”, que es cuando se da algo a un precio inferior esperando que a su vez se le corresponda en un futuro. Se les cobra un poco más porque tampoco han colaborado en establecer y proteger la comunidad, y si quieren beneficiarse de los servicios que esta presta deben pagar un plus por ello.

2 comentarios:

  1. Muchas gracias por la entrada, nos (me) va a venir muy bien toda esta informacion.

    PD: Veo un futuro, un futuro con un grupo.... y muy pocos rostros a la vista....

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  2. Muy chulo Pelopo, yo tambien voy a ser devoto de la virgen de la Mascarena :)

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