lunes, 28 de mayo de 2012

Campaña de Mierani V Parte 3


Las tropas emprenden el viaje divididas por secciones, guiadas por los exploradores de Shalelu. En tres días sin incidentes llegan a las inmediaciones de Kaer Kigloth, en donde hacen noche cubiertos por una niebla espesa y de olor agrio. La vegetación es raquítica y siniestra, el suelo está cubierto de un lodo pegajoso que no deja vivir a la hierba, y la noche se puebla de sonidos extraños. Pocos son los que consiguen descansar tranquilos. Los exploradores se adelantan e informan de que no se percibe actividad alguna en las ruinas. Se convoca una reunión entre los líderes del pequeño ejército para plantear la batalla, asignándose a cada grupo su situación. El grupo de los personajes se adentrará en las ruinas del pueblo, buscará el templo de Findleladlara y allí la Cámara de las Mascaras, tratando de encontrar la entrada secreta, y desde allí el acceso al Inframundo. Les dieron, para cerrar dicho acceso, un extraño artefacto cerámico, una bola que explotaría al romperse produciendo una enorme conflagración. Les avisarían  del comienzo del ataque con un profundo toque de cuerno.

Al día siguiente, los personajes siguieron las indicaciones, internándose en las ruinas. Descubrieron y acabaron con dos necrófagos que estaban merodeando entre las edificaciones, y sin problemas encontraron el templo de Findeladlara gracias a las estatuas que allí permanecían. La entrada a la Cámara de las Mascaras estaba oculta por unos densos matorrales, y más allá se extendían una serie de túneles escavados en la propia roca, con multitud de nichos ocupados por polvo y telarañas, aunque en uno de ellos descubrieron una mascara de metal rojo, sin dudas mágica de naturaleza, ya que ha sido capaz de resistir diez milenios de abandono. Al final, en una de las cámaras, encontraron un pequeño altar flanqueado por dos estatuas de piedra de querubines elfos, y tras probar a moverlos de diferentes formas encontraron la forma de abrir una puerta secreta tras el altar. Allí esperaron a escuchar el toque del cuerno, el cual les llegó de manera lejana y apagada. Así que avanzaron por el oscuro túnel hasta llegar al extremo opuesto, en el que accionaron un mecanismo para abrir la puerta secreta.

Al otro lado encontraron un complejo de cavernas, al menos con dos niveles, y al poco de entrar fueron atacados por tres enormes arañas oscuras como la noche y grandes como mastines, pero que fueron rápidamente reducidas. Exploraron un poco, encontrando dos puertas protegidas mágicamente, y siendo detectados por dos guardias drow que huyeron ágilmente. Viendo que tenían poco tiempo, reanudaron su misión dirigiéndose a los niveles inferiores, en donde esperaban encontrar el acceso al Inframundo. Al llegar abajo, traspasaron una puerta que atrancaron con diverso material minero, esperando retrasar la llegada de refuerzos, y al poco se enfrentaron a cuatro guardias drow, dos guerreros, un hechicero y una sacerdotisa, que trataron inútilmente de hacerles frente. Escucharon el sonido de una verja metálica elevándose en un pasillo cercano, y fueron a investigar. Naergoth, el tiefling pasó bajo la verja, mientras el resto de compañeros se escondía, y para su sorpresa la verja volvió a caer, atrapándolo. Mientras sus amigos trataban de hacer subir la verja, por el pasaje se perfiló una forma arácnida gigante unida a un pequeño cuerpo humanoide. Este empezó a conjurar sus potentes sortilegios contra el tiefling y aquellos que trataban de ayudarle, causándoles algo de daño y sobre todo mucho miedo. Iliana, la bruja, lanzo un sortilegio de disminuir persona sobre el Tiefling, permitiendole colarse entre los barrotes de la verja, y entonces retrocedieron hasta los pasillos laterales, tratando de atraer al drider hacia una trampa. Pero el lugar se quedó completamente a oscuras, frustrando sus planes, y entonces trataron de entrar valientemente en el túnel, buscando a tientas a su enemigo. El drider demostró ser un enemigo notable, el cual no les daba la ocasión de luchar cuerpo a cuerpo, sino que se iba retirando poco a poco, lanzando rayos y proyectiles mágicos con sus manos, cubriéndoles constantemente con oscuridad y pegajosas telarañas. Al final, cuando ya escuchaban el ruido de las refuerzos llegando por el túnel a sus espaldas, el drider se quedó sin más hechizos, y huyo presto hacia las profundidades. Encontraron a un grupo de esclavos, algunos elfos, y otros de extrañas razas subterráneas, los cuales, al escuchar que llegaban sus terribles amos, huyeron tras la estela del drider. Con poco tiempo para reaccionar, Mir e Iliana se quedaron atrás para tratar de retrasar a los recién llegados, mientras el resto perseguía al drider. Los recién llegados no resultaron ser refuerzos, sino la cúpula de las fuerzas drow, tratando de escapar de la matanza que se estaba produciendo en los niveles superiores. Estos se abrieron paso entre los personajes, buscando únicamente llegar lo antes posible a la grieta que daba acceso al Inframundo. En unos momentos de caos total, Mir, invisible, se coló entre los drows y sus compañeros, llegando a la última cámara, y arrojando el artefacto explosivo que le había sido dado hacia la grieta por la que ya descendía la primera de las drows, una alta sacerdotisa. La conflagración estuvo a punto de acabar con ella, pero debía contar con una fuerte protección frente al calor. Lo que no pudo evitar fue el suelo que se abrió bajos sus pies, tragándose todo a su paso. Mir tomó rápidamente una Poción de Levitación, lo que sin duda salvo su vida, y sus compañeros emularon rápidamente su reacción. Mira todavía tuvo tiempo de coger el cuerpo inerme de Kildaren antes de que desapareciera entre las rocas, pero el humano Varinth no tuvo tanta suerte y fue engullido, junto con la mayoría de los drows supervivientes. Únicamente un elfo oscuro vestido con una túnica sobrevivió, y trató de regresar sobre sus pasos hacia los niveles superiores, solo para ser capturado por la vanguardia del ejercito elfo que ya descendía de los pisos superiores.

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