viernes, 11 de marzo de 2011

Campaña Mierani II Parte 1



Tras acabar con las gigantescas avispas, el grupo se dio cuenta de que en no estaba en condiciones de continuar su camino. Por ello, a la mañana siguiente, retrocedieron sobre sus pasos de vuelta a Arunthvereinth, a donde llegaron a la caída de la noche.
Allí, Bëlanir descubrió una nota sobre su cama indicándole que el lider de la Hermandad Esmeralda, Kaeringiel, quería verle en la sede de la Hermandad, por lo que sin esperar al nuevo día partió hacia allí acompañado por Möhn y Naergoth. Al llegar, encontraron al poderoso hechicero sentado a la mesa leyendo un grueso volumen. Su alta y delgada figura le daba un aspecto frágil que su potente voz y fuerte personalidad contradecían. Kaeringiel les ofreció una opípara cena preparada por la magia, mientras le comentaba a Bëlanir que debía acompañarle a La Torre Roja, un asentamiento élfico situado al noreste, para ver a alguien que pudiera tener información sobre el paradero de su madre desaparecida. Bëlanir aceptó, y tras acabar la cena bajaron al patio, donde vieron como un imponente pegaso negro descendía atravesando las nubes para posarse entre la maleza. Bëlanir se despidió de su hermano, prometiéndole que le mantendría informado de sus averiguaciones. Tras eso, Kaeringiel y Bëlanir emprendieron el vuelo a lomos de su alado corcel negro.


El grupo decidió pasar al menos un par de días en el asentamiento hasta haberse recuperado completamente de las heridas sufridas. En estos días, Varinth decidió dejar atrás sus excesos sexuales con las promiscuas elfas y tratar de buscar más información en la biblioteca de Koras. A diferencia de sus compañeros, se centró en las ruinas de Dol-Brondur, y tras unas horas muy productivas, descubrió que dichas ruinas pertenecían al antiguo Imperio Thassilonio, desaparecido a causa de la caída de la Roca Estelar. Dicho Imperio se fragmentó en siete reinos, y Dol-Brondur era una de las fortalezas fronterizas del reino de Bakrakhan, levantada para “controlar” a los elfos de Mierani y al reino vecino de Cyrusian. Poco se sabe sobre este Imperio, salvo que llegaron a altas cotas de poder, controlando con una extraña magia rúnica incluso a la raza de los gigantes y a los dragones.

A la mañana del tercer día desde su regreso partieron de vuelta a las misteriosas ruinas. Tras un primer día sin incidentes, por la noche les sorprendió la llegada de un explorador elfo llamado Kildaren, un grugarch del norte que pertenece a un grupo asentado a las afueras de Arunthvereinth, y al cual Naergoth conoce bastante bien. Este les contó que llevaba dos días persiguiendo a un nutrido grupo de hobgoblins desde el noroeste, el cual había capturado a dos jóvenes exploradores elfos, a los cuales Kildaren estaba entrenando. El explorador elfo mostraba claros signos de fatiga, al no haber descansado apenas desde que comenzó la persecución, por lo que aceptó la oferta del grupo de descansar esa noche y luego ellos le acompañarían en la búsqueda. Al día siguiente, guiados por el experto explorador, continuaron la persecución, llegando a última hora de la tarde a un amplio claro del bosque donde se levantaba una amplia colina cubierta de ruinas. Comprendieron que habían llegado a Dol-Brondur, al parecer el mismo lugar al que los hobgoblins se habían dirigido.

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