lunes, 14 de marzo de 2011

Campaña Mierani II Parte 3


Tras reponerse del ataque, decidieron descender por la abertura de la pirámide. Nada más entrar un fuerte olor como a matadero inundó sus fosas nasales. Al llegar abajo descubrieron el porqué. En una sala de unos 12 metros de lado, con un techo a unos 3 metros de altura, toda de piedra verde oscura, y con un gran trono como único mobiliario, se encontraban los cadáveres de nos diez hobgoblins y dos drows, todos con signos de mutilación, desgarros y aplastamiento. La escena era dantesca. Aparte de los cadáveres, solo se veían tres grandes piedras redondas de un metro de diámetro cubiertas por extraños símbolos. En las paredes se veían grandes relieves ocupando hasta el último rincón disponible, mostrando escenas de guerra entre unos humanos calvos y de barbas cuadradas, vestidos con largas vestimentas, contra elfos y otros humanos similares, apoyados por grandes gigantes y poderosos sortilegios. La entrada a la sala estaba flanqueada por sendas imágenes de unos pavos reales creados con miles de teselas multicolores. Lili e Iliana usaron sus poderes para detectar la magia en el interior de la sala, pero ambas quedaron cegadas por la potencia arcana existente en el interior, siendo incapaces de distinguir la existencia de diferentes fuentes.

Olvidando cualquier precaución, todo el grupo, salvo Kildaren, se precipitó hacia el interior, dirigiéndose principalmente hacia el trono, junto al cual se encontraban los cadáveres de los drow. En el suelo, frente al trono, había dibujado un círculo con un extraño símbolo en el centro, el mismo que aparecía representado en los escudos de los soldados de los relieves. Y al llegar al trono, se desató el infierno. Cientos de tentáculos oscuros y largos surgieron como raíces desde los intrincados diseños geométricos del techo, a la vez que las tres rocas se convertían en pequeños guardianes de roca cubiertos de runas talladas. Los miembros del grupo luchaban por soltarse de los tentáculos, solo para ser apresados de nuevo, a la vez que trataban de defenderse y herir a los resistentes guardianes. Kildaren trataba de ayudar lanzando una cuerda hacia Iliana, sin duda la que peor lo estaba pasando, para ayudarla a escapar de los numerosos tentáculos que la tenían completamente amarrada y los cuales la estaban asfixiando rápidamente. La lucha se estaba poniendo complicada, con las fuerzas cada vez más escasas para resistir y luchar. Y justo cuando parecía que no saldrían de allí, cuando Iliana perdió el conocimiento, los tentáculos desaparecieron con la misma velocidad con la que habían aparecido, al parecer su magia agotada por el momento. Así pudieron auxiliar a la bruja y terminar con los guardianes de piedra, los cuales, a pesar de ser increíblemente resistentes, no eran un reto suficiente para las habilidades combativas del grupo.

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