viernes, 17 de junio de 2011

Campaña Mierani III Parte 2



Tras descender 5 o 6 metros, llegaron a un largo pasillo que continuaba hacia ambos lados. A la derecha se advertía la existencia de una sala, por lo que fueron hacia allí en primer lugar. Descubrieron una sala octogonal de techo abovedado, cuyos muros estaban ricamente decorados con patrones geométricos. Viendo que no existían salidas evidentes, exploraron el otro lado del pasillo, desembocando a los 10 metros en otra sala idéntica a la primera. Lili, Varinth, Iliana y Mohn se quedaron en la primera buscando puertas secretas, mientras Kildaren y Naergoth registraban la segunda. Estos últimos descubrieron una puerta en el muro sur, y al abrirlo vieron un corto pasillo que desembocaba en una pequeña sala octogonal en la que se erguía el cadaver de un humano, con la piel reseca y consumida cubierta por los andrajos de lo que debieron ser sus ropas. El cadáver levantó la cabeza y comenzó a avanzar lentamente hacia ellos, por lo que optaron por una retirada táctica. El primer grupo mientras había encontrado otra puerta en el muro sur que daba a un pequeño pasillo y que giraba inmediatamente, pero entonces llegaron los gritos de advertencia de los exploradores. El grupo se reunió en el pasillo, pero vieron que nada avanzaba hacía ellos, y al volver a la sala este, descubrieron que la puerta secreta volvía a estar cerrada. Decidieron seguir explorando el pasillo descubierto en la sala oeste, alcanzando rápidamente otra sala, también octogonal, pero de dimensiones más reducidas que las anteriores. Allí, en cada una de las paredes centrales, había una puerta cubierta por un espejo de plata, sin picaportes. Dichos espejos tenían la cualidad de no reflejar lo que ante ellas se ponía a menos que se encontrara a menos de un metro y medio. Kildaren toco la puerta directamente opuesta al pasillo de entrada, viendo como el rostro del espejo se contraía en una mueca imposible, medio rostro risueño y el otro medio triste, y al momento cayo sobre ellos una nube de un polvo verdoso que los ahogó entre toses. Salieron de la sala para recuperar el aliento, descubriendo que tanto Varinth como Mohn se encontraban como idos, alelados. Tras esto, Varinth toco la puerta norte, viendo como su imagen en el espejo se empezada rápidamente a consumir, cayéndosele la piel a trozos. Varinth cayó al suelo con una mano crispada de dolor sobre el pecho, y a pesar de saber que había estado a punto de morir, consiguió recuperarse. Por último, Iliana tocó la puerta sur, viendo como el rostro del espejo comenzaba a llorar amargamente. Una debilidad se apoderó momentáneamente de la bruja, pero esta pareció recuperarse rápidamente sin más problemas.

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