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jueves, 12 de abril de 2012

Retorno a los buenos 80s

Bueno, pues es un hecho, vamos a retornar durante un tiempo a los viejos tiempos, de la mano de nuestro querido compañero Varo, el cual nos va a dirigir, modificada por su propia mano, el clásico del D&D La Ciudad Perdida, que fue el primer módulo oficial al que yo jugue alla por 1986. Madre, que tiempos, cuando nos colabamos durante el comedor dentro del colegio (mientras todos los demás escapaban a fuera, nosotros buscabamos la tranquilidad del interior :), para jugar durante 1 o 2 horas tirando dados (que al principio teniamos que hacer nosotros mismos con papel, regla y pegamento). La de veces que nos mataron a todos y tuvimos que empezar de nuevo, eso si, con algo más de conocimiento de lo que nos esperaba :D Y es que teniamos 11-12 años y estabamos aprendiendo eso del Rol por nuestro propio pie. Modo Abuelo Cebolleta OFF.
Bueno, al tema. Esta vez, en vez de jugar al D&D Básico Caja Roja, vamos a jugarlo con el AD&D 2ª Edición, que es la que estuvimos jugando hasta el 2000, y con la versión antigua con la que nos sentimos más a gusto. Regresamos al mundo del Thac0, la experiencia desompensada de las clases, las tiradas de características sin bonos, pero un mundo más sencillo, en donde creo que prima más la interpretación de los jugadores que el personaje que se haya hecho y las habilidades que tenga. Un lugar en donde no todos los límites están trazados, y que deja más espacio a la improvisación, esa vieja compañera que tan buenos ratos nos ha dejado. 
Y por si fuera poco, lo haremos dentro del mundo de Greyhawk, mi viejo amigo, que familiares me suenan todos tus heroes y dioses, todos tus misterios. Será un placer volver a verte.
Bueno, pues eso, en cuanto acabe la próxima sesión de Pathfinder (dios, como me está costando prepararme todos los encuentros en las ruinas), Varo toma el cetro de poder, el mando.

Y, para que se sepa toda la verdad, estos son los enlaces musicales que Varo nos ha ido mandando para que nos fueramos poniendo en plan 80s:



Campaña Mierani V Parte 1


Habían capturado con vida a un explorador y al jefe de la expedición, un enorme hobgoblin de cráneo rasurado y cubierto de tatuajes. Les despojaron de sus armas y armaduras, y viendo que no los necesitaban a ambos, le cortaron el cuello al pobre explorador. Se alejaron del lugar cargando entre varios con el enorme hobgoblin inconsciente, temiendo que los suyos regresaran en busca de su líder. Cuando se alejaron unas horas, descansaron en el lecho seco de un arroyo.
Ya descansados, continuaron su retorno a Hoja Llorosa, y al anochecer el prisionero recobró la conciencia. Viéndose rodeado, les hizo una proposición. Les diría todo lo que sabía sobre el destino de los drows si le dejaban morir con honor, combatiendo con un arma en su mano. Naergoth, el tiefling, aceptó. Entonces el hobgoblin, llamado Griñak, les contó que había escuchado a los dos drows supervivientes hablar de un sitio llamado Muriathasan, Los Cuernos del Diablo. En Dol-Brondur habían encontrado unos extraños libros hechos con páginas de platino, y al parecer tenían prisa por llevárselos a sus superiores. Un día después de salir de la pirámide de Dol-Brondur, ordenaron a los hobgoblins seguir hasta las colinas del sur, mientras ellos partían hacia el oeste. Habiendo cumplido su promesa, Naergoth curó al hobgoblin lo suficiente para poder incorporarse, le entrego su mangual, y sin esperar apenas, le atravesó el pecho con su filo, mientras la última palabra del hobgoblin se derramaba por su boca “cobardeeeeee”.
Muerto el prisionero, continuaron lo más rápido posible hacia Hoja Llorosa, a donde llegaron dos días después, y sin perder tiempo reportaron todo lo que habían descubierto a Evianna y Kaerishiel. El Maestro Koras fue informado de la nueva información, y empezó a investigar en su vasta biblioteca con la ayuda de sus espíritus buscadores. Esa misma noche se convocó una reunión de emergencia.

lunes, 13 de febrero de 2012

Mapa del Bosque de Mierani

Bueno, parece que hay posibilidades de que lleguemos a un acuerdo para, tal vez, continuar la partida de Pathfinder tras el parón ocasionado, en gran parte, por el nacimiento de Olivia. Para celebrarlo, cuelgo el mapa del bosque de Mierani para disfrute de todos.




miércoles, 17 de agosto de 2011

Campaña Mierani IV Parte 2

Al regresar a Arunthvereinth, recibieron nuevas de los exploradores enviados a Dol-Brondur. Al parecer, el comando Drow-Hobgoblin se había marchado hacía un par de días de las ruinas, al parecer siguiendo una ruta hacia el sur-oeste, que de seguir, cruzaría entre las poblaciones de Arunthvereinth y Pradeleinth. Dada la ventaja que llevaban, no era muy factible que los exploradores pudieran alcanzar al comando. Por todo ellos, Eviana solicitó la ayuda de Kildaren para que comandara a uno de los grupos de jóvenes exploradores en el rastreo del comando enemigo. Kildaren dudo al principio, soportando sobre su alma la perdida de los dos novatos que habían sido sacrificados sobre la pirámide de Dol-Brondur, pero en su interior sabía que los jóvenes exploradores tenían más posibilidades de sobrevivir con él. Iliana se apuntó a la cacería sin pensárselo dos veces, pero Naergoth parecía mostrarse reticente a aventurarse tras los drows. Hablando con Iliana, la confesó que temía volver a ser capturado por estos. Iliana le hizo ver que escondiéndose no conseguiría una mayor seguridad, ya que estaban envueltos en una guerra contra los oscuros, y solo ganándola podría evitar el peligro a la esclavitud, no solo de ellos, sino de todos los habitantes del bosque, muchos de los cuales le habían dado cobijo cuando consiguió escapar de las profundidades, a pesar de su extraña y peligrosa apariencia. ¿No les debía algo a esas personas que le habían dado un nuevo hogar? ¿No debía tragarse sus miedos y levantarse para ser el brazo defensor que empuñara la espada de la libertad? Al final el tiefling se decidió a acompañar a la expedición. Irían además acompañados por cinco jóvenes exploradores elfos.

Tardaron un par de días en dar con el rastro de los hobgoblins, y comenzó una carrera desesperada para alcanzarlos antes de que llegaran al linde del bosque y se introdujeran en las tierras de los humanoides, en donde contarían con la ventaja del terreno. Al quinto día, casi al caer la noche, alcanzaron al comando hobgoblin, el cual había acampado en unas ruinas sobre una colina. La bruja exploró oculta gracias a su magia, recabando información sobre las defensas y el número de enemigos. Comprobó que los hobgoblins contaban con un par de extrañas criaturas parecidas a perros pero con ciertos rasgos ratunos. Lo que no vio fue rastro alguno de los drows. El grupo decidió acampar y atacar antes del amanecer, pero al poco de establecer el campamento a unos cientos de metros, escucharon ladridos y un cierto movimiento, y al acercarse comprobaron que un par de exploradores hobgoblins habían abandonado las ruinas acompañados por los extraños perros, al parecer revisando las cercanías mientras el grueso de su grupo se preparaba para partir. Entonces los aventureros cayeron en la cuenta de que al ser criaturas de hábitos nocturnos y poseer buena vista en la oscuridad, preferían viajar arropados por las sombras que a la luz del día. Ellos estaban agotados tras la dura jornada de marcha, mientras que los hobgoblins estaban frescos tras su descanso diario, pero aun así decidieron enfrentarse a ellos. Acabaron rápidamente con el explorador y su perro, pero no antes de que el resto del contingente se percatase de su agresión. Varios exploradores hobgoblins tomaron posiciones en la cima de la colina, cubiertos por muros bajos, mientras el resto descendía por el lado contrario. Comenzó una lluvia de flechas en ambos sentidos, pero la precisión y habilidad de los elfos en estas lides no tiene rival, y finalmente los pocos supervivientes hobgoblins tuvieron que retirarse tras los pasos de sus compañeros. El grupo de aventureros no tuvo más remedio que acampar en las ruinas, ya que tres de los jóvenes habían quedado inconscientes a causa del veneno con el que los hobgoblins habían empapado sus flechas, y a que se encontraban agotados tras la persecución y la lucha.


Al día siguiente comenzó de nuevo la cacería, cada jornada tratando de reducir la distancia con el comando enemigo, tratando de no perder el rastro ni el ritmo. Cada noche caían agotados por el esfuerzo, desesperados por trabar combate antes de llegar al final del bosque. Finalmente, cuatro noches después del primer combate, lograron alcanzar al contingente enemigo antes de que levantara el campamento. Kildaren se situó en un lateral del valle en el que acampaban, y el cual desembocaba ya en las llanuras fuera del bosque, para tratar de alcanzar al enorme hobgoblin que parecía el líder de su grupo. El resto de exploradores comenzaron a atacar con sus arcos. Los hobgoblins comenzaron su huida desesperada del bosque, con sus exploradores cubriéndoles las espaldas. Una lluvia de flechas caía sobre el líder, protegido por una coraza de bronce y un pesado escudo, debilitándole lentamente. Parecía que iba a escapar gracias a su pesada armadura, pero en el último momento una lejana flecha de Kildaren consiguió perforarle la pantorrilla y cayó al suelo inconsciente de agotamiento y dolor. El grupo había acabado con casi todos los exploradores enemigos, y capturado a uno de ellos y al lider. Ahora la pregunta pendiente es ¿donde están los dos drow que habían visto comandar dicho comando en las ruinas de Dol-Brondur?

jueves, 21 de julio de 2011

Campaña Mierani IV Parte 1


La primera noche fue crítica. Kildaren, Lili y Naergoth deambulaban alrededor del templo a la espera de una mejoría de sus compañeros. A este último se le veía cabizbajo, y poco después se marchó sin despedirse. Al final el agotamiento del raudo viaje de vuelta pudo con los aventureros. A la mañana siguiente el panorama mejoró notablemente. Iliana y Mohn se recuperarían casi completamente, salvo por alguna marca en sus pieles, y Varinth estaba mejorando lentamente, y había recobrado la consciencia, pero sus heridas le dejarían marcado terriblemente de por vida. Iliana abandonó temprano el templo para regresar a su cabaña, pero volvió por la tarde. Le dijo a Kildaren que quería visitar una antigua sección del bosque, en donde se encontraba uno de los árboles más viejos del mismo, para recolectar componentes con los que crear magias poderosas. El viaje sería solo de un día para ir y otro para volver. A falta de noticias por parte de los exploradores, y sin nada mejor que hacer hasta que sus compañeros se recuperaran, Kildaren aceptó. Por la noche apareció un lacónico Naergoth, el cual simplemente asintió con la cabeza cuando le explicaron la excursión.


A la mañana siguiente partieron hacia el interior del bosque, y al caer la tarde llegaron al linde de la antigua floresta en donde se encontraba el viejo roble. No queriendo pasar la noche en su interior, decidieron montar el campamento fuera y esperar a la mañana siguiente. Esa noche, Iliana se sorprendió al ver extrañas luces verdosas flotando entre la maleza de la antigua floresta. Quiso seguirlas, pero Kildaren le dijo que esperara a la mañana, que le olia peor que el pedo de un necrófago, y que no merecía la pena arriesgarse. Iliana acepto esperar.
Por la mañana, con  la tibia luz del sol sobre sus cabezas, los tres penetraron entre la maleza, enmarañada, y Kildaren empezó a abrirse camino a golpes de espada. De pronto, furtivos movimientos entre las ramas y arbustos les hicieron detenerse. Kildaren empuñó su arco, mientras Naergoth sacaba su cimitarra de guerra. Sin llegar a ver a su enemigo, otearon a su alrededor, esperando. De repente, Kildaren se giró y disparó una flecha, pero no contra la maleza, sino contra la espalda de Naergoth, al que únicamente su armadura salvó de una muerte segura. Volviéndose hacia su compañero, se dieron cuenta de que este había caído victima de alguna especie de sortilegio, y que no sabía lo que hacía. Con Naergoth ocultándose como podía tras el tronco de un árbol, y Kildaren buscando un hueco por el que dispararle, Iliana se puso a hablar hacia la maleza, diciendo que venían en son de paz, que ningún daño querían causar. Una voz estridente le contesto desde unos arbustos, que si tan en paz venían, porque se estaban abriendo paso a golpes de espada, destrozando en segundos lo que a la tierra le había costado tanto crear. Iliana pidió disculpas, y rogó porque cancelasen el sortilegio que tenía presa la mente de su compañero. Al instante, Kildaren fue otra vez dueño de su voluntad. Iliana también dijo que había venido al bosque viejo porque necesitaba corteza del viejo roble. La voz estridente le dijo que porqué quería hacer daño al viejo roble, a lo que ella replicó que no deseaba hacerle daño, que solo necesitaba ramas caídas y corteza. La voz le indicó que ella podía avanzar sola hacia el interior, que sus compañeros podías esperarla fuera de la floresta, a lo que ella aceptó.

Se introdujo hacia el interior, dejándoles sus armas a sus compañeros. Lo que al poco vio la sorprendió. A su alrededor se movían decenas de pequeñas criaturas, no más grandes que un bebe, vestidos con rusticas pieles y trozos de ramas y cortezas, todos ellos poseedores de unas relativamente grandes cabezas de ojos alargados y grandes bocas. Ella reconoció al instante a los famosos brownies de las leyendas. La rodeaban en su caminar, amenazándola con pequeñas lanzas y arcos de aspecto inofensivo, pero en su caminar por el bosque no tenían rival, y era difícil seguir sus movimientos, ya que el cuanto apartaba un segundo su vista estos desaparecían entre las hojas, para aparecer metros más tarde. Llegaron al interior de la floresta, en donde se levantaba el imponente viejo roble, cubierto de musgo y hongos, pero una majestuosa copa. Bajo ella se encontraba una comitiva de brownies, dirigidos por la que parecía su líder, una sabía mujer, y tras ellos, la tierra se ondulaba con la presencia de una extraña criatura, la cual emergió formada por musgo, raíces y ramas, de aspecto vagamente humanoide, y más de dos metros de altura, y al que los brownies llamaban Mula.

La mujer brownie le dijo a Iliana que si quería coger partes del árbol sagrado, tendría que darles a ellos algo a cambio. Iliana les mostró el interior de su bolsa, y parece que lo que allí había les entusiasmo. Se llevaron frasquitos con ungüentos caseros, remedios contra venenos y alguna dosis de veneno de avispas, y la propia líder le pidió la gruesa capa de oso que le servía como único abrigo. A cambio, le permitieron coger todas las ramas caídas y la corteza que quisiera, a lo que Iliana dedicó un rato, recogiendo un buen atillo de madera sagrada. Tras esto, se despidió de los curiosos duendes, y regresó con sus compañeros. En el camino de vuelta, tuvieron un encontronazo con un enorme escarabajo ciervo, llamado así por su enorme cornamenta, al cual atacaron sin piedad y el cual cargó contra ellos, pero las flechas de Kildaren y Naergoth acabaron rápidamente con su vida. Kildaren le cortó como trofeo su largo cuerno delantero. Después de esto, regresaron sin problemas a Arunthvereinth.

martes, 5 de julio de 2011

PNJs Importantes en Arunthvereinth

Os voy a ir poniendo aquí ciertos Pnjs importantes dentro del asentamiento de Arunthvereinth, para que los vayais visualizando y conociendo un poco.

Eviana ep Nirgassan

Eviana es actualmente la lider del Consejo Estival, y por ello, la persona más influyente del bosque. A sus ordenes tiene a los Inmortales, aunque deja el aspecto militar en manos más capaces que las suyas. Lleva en el puesto unos 5 años, nombrada en persona por la Reina Telandia ep Edasseril de Kyonin, de la que los elfos de Mierani son oficialmente subditos (en realidad, la Reina no ejerce mucha influencia sobre lo que pasa en Mierani salvo el nombramiento del lider del Consejo Estival y enviando tropas con las que nutrir a los Inmortales).

Eviana es bastante respetada por los civiles elfos, debido a su política de mantenimiento de la paz, pero por lo mismo es mirada con suspicacia por los elementos más agresivos dentro del cuerpo militar, los cuales abogan por una política más agrsiva para tratar de recuperar Celwynvian lo antes posible.

Kaerishiel ap Neirenar

Kaerishiel es el lider local de los Shin' Rakorath, los "Portadores de la Luz", una compañía de luchadores contra la presencia drow y para la recuperación de los antiguos territorios élficos. Kaerishiel es un tipo de aspecto sombrío y serio, lacónico. Pero entre sus hombres es venerado como un heroe. La verdad es que lleva casí cien años luchando en el bosque, y es de los pocos que puede vanagloriarse de haber llegado a las puertas de la Ciudad de las Lluvias Esmeraldas. 

Se comenta que su carácter sombrío se debe a que llegó al bosque acompañado por su pareja, también exploradora, pero que ella pereció en un enfrentamiento con los drow. Desde entonces no se le conoce ninguna relación afectiva, y el arco que porta es el de su amada, al parecer una reliquia que regreso de Soyvirian junto con los elfos.

Nadie conoce el bosque como Kaerishiel. Es miembro del Consejo Estival, elegido por la propia Eviana.

viernes, 17 de junio de 2011

Campaña Mierani III Parte 3


Sin más salidas a la vista, regresaron a la sala oeste, a ver si encontraban otras salidas, y efectivamente, en el muro norte, enfrente de la otra puerta secreta, encontraron otra salida, que parecía llevar a otra sala de puertas de plata. Antes de aventurarse a probar qué nuevas trampas les deparaba la nueva estancia, Kildaren y Naergoth regresaron a la sala este a ver si la simetría se repetía allí. Como habían supuesto, en la pared norte de la sala apareció otra puerta que llevaba a otra pequeña sala ocupada por un muerto viviente. Empezaron a retroceder cuando escucharon como la puerta secreta sur se abría, activada por su putrefacto inquilino. Así que viendo como los dos cadáveres avanzaban sin miedo, el elfo y el tiefling se retiraron rápidamente por el pasillo avisando a gritos a sus compañeros de que tenían compañía.


El lento avance de los muertos les permitió tomar posiciones defensivas en la sala oeste, pero cuando los cadáveres aparecieron en la entrada, un extraño frío inundó sus corazones, paralizando sus músculos. El terror que sintieron era tan poderoso que ni huirles les dejaba. Solo Iliana, protegida por un sortilegio de invisibilidad ante los muertos, y Varinth, consiguieron sobreponerse al terror que ambas momias les causaba. Iliana primero volvió a lanzar el sortilegio de invisibilidad sobre la indefensa Lili, mientras Varinth conjuraba unas extrañas palabras que causaron la aparición de cinco imágenes idénticas a la del mago humano. En un primer momento las momias causaron grandes daños debido al terror que causaban, pero por momentos todos los aventureros fueron recuperándose y añadiéndose a la lucha. Decisiva fue la aportación de Lili, la cual, gracias a la invisibilidad que Iliana le había proporcionado, pudo alejarse y ganar una posición alejada desde la que desencadenar una tormenta de fuego sobre las momias, al parecer muy vulnerables al fuego. Cuando finalmente cayeron, Mohn se desangraba en el suelo y las heridas sufridas por el grupo los situaban al filo del abismo. Una vez estabilizado el guerrero elfo, decidieron resguardarse en una de las salas de las momias para descansar y recuperarse así un poco de la refriega. Tras unas merecidas horas de descanso, Lili, Iliana y Naergoth lanzaron varios hechizos de curación para sanar las heridas, pero Mohn, Iliana y sobre todo Varinth, se notaban extrañamente enfermos. Sobre su piel empezaban a aparecer extrañas ampollas blancas, y su debilidad crecía por momentos. Viendo que allí no podían hacer nada para ayudarlos, buscaron una salida en la sala oeste, descubriendo otra puerta secreta que daba a un largo pasillo. Siguiendo dicho pasillo llegaron a una salida secreta que daba al exterior, fuera de la muralla interior de la fortaleza. Abriendola con cuidado, Kildaren se aventuró al exterior, en donde empezaba la noche, averiguando que toda la muralla interior estaba custodiada por hobgoblins. Sabiendo que no podían perder tiempo, y que no podían enfrentarse a todo el contingente enemigo, decidieron escabullirse uno a uno hacía la muralla exterior, tratando de no ser descubiertos. La suerte o Findeladlara les acompañó, y lograron salir de Dol-Brondur sin ser descubiertos. 

Empezó así una carrera contra reloj para llegar a Arunthvereinth antes de que la extraña aflicción que afectaba a sus compañeros acabara con ellos, especialmente a Varinth, sin duda alguna en más afectado de los tres. Cuando hicieron una pausa para descansar al comienzo del día, descubrieron consternados que Varinth había perdido una oreja, al parecer consumida por la enfermedad, y su nariz llevaba camino de desaparecer. Además las pieles de los tres mostraban puntos en los que se estaba consumiendo, mostrando heridas como las causadas por la viruela. Varinth se encontraba como alucinado, balbuceando incoherencias y cubierto de un sudor frío. No parecía que fuera a sobrevivir. El grupo apretó el paso, mirando de reojo el estado de su compañero. Milagrosamente llegaron a tiempo para que los sacerdotes de Yuelral y Findeladlara se encargaran de salvarle la vida, pero finalmente también perdió la nariz, y su piel había quedado terriblemente marcada por los hoyuelos. Mohn e Iliana no habían sufrido una aflicción tan grave, pero las secuelas de la enfermedad también son notablemente visibles en sus pieles antes delicadas.

Campaña Mierani III Parte 2



Tras descender 5 o 6 metros, llegaron a un largo pasillo que continuaba hacia ambos lados. A la derecha se advertía la existencia de una sala, por lo que fueron hacia allí en primer lugar. Descubrieron una sala octogonal de techo abovedado, cuyos muros estaban ricamente decorados con patrones geométricos. Viendo que no existían salidas evidentes, exploraron el otro lado del pasillo, desembocando a los 10 metros en otra sala idéntica a la primera. Lili, Varinth, Iliana y Mohn se quedaron en la primera buscando puertas secretas, mientras Kildaren y Naergoth registraban la segunda. Estos últimos descubrieron una puerta en el muro sur, y al abrirlo vieron un corto pasillo que desembocaba en una pequeña sala octogonal en la que se erguía el cadaver de un humano, con la piel reseca y consumida cubierta por los andrajos de lo que debieron ser sus ropas. El cadáver levantó la cabeza y comenzó a avanzar lentamente hacia ellos, por lo que optaron por una retirada táctica. El primer grupo mientras había encontrado otra puerta en el muro sur que daba a un pequeño pasillo y que giraba inmediatamente, pero entonces llegaron los gritos de advertencia de los exploradores. El grupo se reunió en el pasillo, pero vieron que nada avanzaba hacía ellos, y al volver a la sala este, descubrieron que la puerta secreta volvía a estar cerrada. Decidieron seguir explorando el pasillo descubierto en la sala oeste, alcanzando rápidamente otra sala, también octogonal, pero de dimensiones más reducidas que las anteriores. Allí, en cada una de las paredes centrales, había una puerta cubierta por un espejo de plata, sin picaportes. Dichos espejos tenían la cualidad de no reflejar lo que ante ellas se ponía a menos que se encontrara a menos de un metro y medio. Kildaren toco la puerta directamente opuesta al pasillo de entrada, viendo como el rostro del espejo se contraía en una mueca imposible, medio rostro risueño y el otro medio triste, y al momento cayo sobre ellos una nube de un polvo verdoso que los ahogó entre toses. Salieron de la sala para recuperar el aliento, descubriendo que tanto Varinth como Mohn se encontraban como idos, alelados. Tras esto, Varinth toco la puerta norte, viendo como su imagen en el espejo se empezada rápidamente a consumir, cayéndosele la piel a trozos. Varinth cayó al suelo con una mano crispada de dolor sobre el pecho, y a pesar de saber que había estado a punto de morir, consiguió recuperarse. Por último, Iliana tocó la puerta sur, viendo como el rostro del espejo comenzaba a llorar amargamente. Una debilidad se apoderó momentáneamente de la bruja, pero esta pareció recuperarse rápidamente sin más problemas.

Campaña Mierani III Parte 1

Tras recuperar el aliento, y viendo el estado lamentable en el que había quedado el grupo, decidieron abandonar la sala del trono, sin tomarse siquiera el tiempo necesario para registrar a los cadáveres que allí había. Pero al ir a salir al exterior, dos flechas por poco impactan sobre Kildaren. Protegiéndose con la construcción, el explorador atisbó el exterior, comprobando que un nutrido grupo de hobgoblins decorados con pinturas de guerra habían tomado posiciones cubiertos por la pequeña muralla interior, y que algunos avanzaban protegidos por la alta hierba. El grupo retrocedió de vuelta a la sala, tratando de buscar desesperadamente otra salida. Mientras Varinth y Mohn reunían los cadáveres en la entrada de la sala formando una grotesca barricada, el resto registraba las paredes y suelos en busca de alguna entrada oculta. Al final la encontraron bajo el extraño símbolo del suelo, pero no había una forma aparente de abrirla. Algunas flechas empezaron a caer al interior de la sala, pero la barricada impidió que causaran daño a los defensores. También cayó un frasco de fuego alquímico que estalló en llamas sobre los cadáveres, prendiendo parte de la ropa de Naergoth, pero este no pareció sufrir daño alguno por las llamas. Finalmente, los esfuerzos de Kildaren, Iliana y Lili dieron sus frutos, encontrando unos resortes en los reposabrazos del trono que permitieron la apertura de la entrada subterránea, apareciendo ante ellos una escalera de caracol. Descendieron sin dilación, accionando otro resorte en el interior de la escalera de caracol, lo cual comenzó a cerrar la apertura. Lo último que vió Kildaren antes de descender fue la figura de una hembra drow armada con un látigo y una ballesta de mano difusa por el humo de la pira de cadáveres.

martes, 22 de marzo de 2011

Personajes

Ya están colgadas las fichas en PDF de los personajes de la partida, convenientemente almacenadas en mi cuenta de Dropbox. Tratare de mantenerlas todo lo actualizadas que se pueda.